Traductor o Traidor

Traductor o Traidor


El traductor es una persona muy importante.

Su trabajo es difícil y delicado, así como esencial para el entendimiento y la comunicación de los pensamientos a través de las culturas. Esto hace que su trabajo contenga muchos ‘peligros’, grandes y pequeños.


 

Alfonso Araujo

Imaginemos una reunión de las Naciones Unidas en donde diplomáticos de todo el mundo discuten temas de gran importancia, y nos podremos dar una idea de lo importante que resulta el trabajo de un excelente traductor. Aquí no se pueden cometer errores, ni traducir de forma ambigua: todo debe ser perfectamente claro.

Hay una similitud fonética entre ‘traductor’ y ‘traidor’, y es una frase común desde tiempos antiguos. Viene del italiano ‘traduttore traditore’, que se usó en el siglo XIV por italianos inconformes con las traducciones francesas del poeta Dante (但丁). Y es que cuando se traduce algo, muchas veces y aún sin quererlo, se ‘traiciona’ algo el sentido original del autor, debido a dos razones: la primera no se puede evitar y se refiere a las diferencias intrínsecas de estructura entre los idiomas, que además están sujetos a culturas diferentes. Esto hace que muchas expresiones resulten intraducibles: un caso común sobre todo en el uso de juegos de palabras, expresiones idiomáticas (成语) y poesía.

La segunda razón se refiere al traductor mismo y a sus deficiencias: muchas veces caemos en la tentación de poner nuestro granito de arena 1 y usar palabras que consideramos más elegantes, o adaptamos expresiones para hacerlas más locales, sin tener en cuenta que pueden perder mucho de la intención original.

Ahora, distingamos primero dos tipos de traducción: la oral y la escrita. En la primera – como en el ejemplo de las Naciones Unidas – se requiere de una práctica muy intensa y es necesario más que nada, traducir el sentido exacto de lo que se dice, sin importar tanto la estilización del lenguaje. Esto es válido para quienes son intérpretes comerciales, guías turísticos, o traductores protocolarios: las IDEAS deben traducirse de forma correcta y para eso se puede echar mano 2 de cualquier tipo de expresión que se considere adecuada.

Pero consideremos la traducción escrita. La interpretación oral es efectiva sólo en el momento en que ocurre, pero la traducción escrita queda ahí para siempre, para que la gente la lea y entienda. Este tipo de traducción es muy distinta y conlleva 3 sus propios problemas. Primero, tenemos la traducción técnica: en cierto sentido es similar a la interpretación oral, en el hecho de que lo fundamental es el CONTENIDO. Ya sea un documento legal, médico o de ingeniería, se usan los equivalentes técnicos adecuados para expresar con exactitud las ideas del texto. Pero aquí ya comienza a tomar importancia la FORMA, ya que que la literatura técnica tiene formas muy particulares dependiendo de cada tema, y el traductor tiene que respetar con detalle esas formas, para que la persona que lea el texto traducido pueda entenderlo sin dificultad, y que sienta que desde el comienzo le están hablando ‘en su propio idioma’.

La traducción técnica es difícil ya que el traductor debe estudiar el vocabulario del tema que se propone traducir. Generalmente los traductores técnicos se especializan en unos pocos temas: legal, finanzas, medicina, ingeniería. Es raro que un mismo traductor trabaje en temas totalmente diferentes, porque como decíamos, el lector debe tener al final la sensación de que la traducción fue escrita por un abogado, un médico o un ingeniero.

Hace años, en México, asistí a una conferencia acerca de computación, dictada en inglés. Los asistentes podíamos optar por usar audífonos con traducción simultánea, pero yo preferí escucharla en inglés. A los 15 minutos de comenzada la conferencia, noté las caras de quienes estaban usando audífonos: había personas desconcertadas, enojadas, o riendo por lo bajo 4. Así que tomé un par de audífonos para escuchar la traducción que estaban escuchando. ¡Un desastre completo! En computación, la palabra inglesa byte (字节) se usa para describir las unidades de almacenamiento de información, y en muchos idiomas – incluido el español – se usa directamente en inglés, sin traducir. Pero este traductor, sin haberse tomado la molestia de estudiar un poco el tema, que obviamente desconocía por completo, confundió ‘byte’ con su homófona5bite’, que significa ‘mordida’. ¡Imaginen la confusión que causó! ‘En sistemas con capacidad para cien mil mordidas, los procesadores son más veloces’.

Así, podemos observar que uno de los deberes del traductor es nunca dejar de estudiar, ya que siempre se encontrará con nuevos retos en su oficio.

Volvamos ahora al siguiente tipo de traducción: la traducción literaria. Esta es muy común pero también, a su modo, difícil. Los libros clásicos de todas las culturas se han traducido a casi todos los idiomas, a veces de forma impecable y a veces de forma deficiente, lo que ha causado errores, curiosidades y malos entendidos a lo largo de la historia.

En la traducción literaria estamos tratando de ser fieles tanto al CONTENIDO como a la FORMA, al mismo tiempo. En literatura ambas son inseparables, y si se quiere estudiar la tradición literaria de otro país, es muy importante tener acceso a buenas traducciones de sus obras.

El traductor muchas veces hace ‘adaptaciones culturales’ que, a su criterio, facilitan el entendimiento de un texto, pero que al mismo tiempo no permiten sentir el verdadero ‘sabor’ del original, que en gran parte está en las expresiones particulares de la lengua en la que fue escrito.

Para poner algunos ejemplos, mencionaré a España, donde los traductores en general son muy dados 6 a ‘españolizar’ cualquier cosa que viene de otras lenguas. De esta manera, se refieren al escritor Guillermo Shakespeare (沙士比亚) y al rey Enrique VIII (亨利八世), cambiando sus nombres ingleses (William, Henry) por sus equivalentes en español. En otro caso, en el libro Ulysses de James Joyce (《尤利西斯》, 詹姆斯·乔伊斯 ), una de sus protagonistas, que en el original se llama Molly Bloom, sufrió el cambio de su nombre al muy coloquial Maruja. Si bien estas adaptaciones no cambian fundamentalmente las cosas, a mí me parece que el uso de esta tendencia localista de los traductores, crea obstáculos para quienes se acercan realmente al estudio de otra cultura.

Ahora bien, por su misma naturaleza, el idioma chino más que otros presenta problemas muy complejos de traducción a otros idiomas, ya que su economía de caracteres hace muy difícil que su ‘sabor’ original realmente pueda ser reproducido en idiomas occidentales. Y así, ¿cómo podemos hacer buenas traducciones sin convertirnos un poco en traidores? ¿Hasta dónde deben respetarse las formas y hasta dónde los significados? Son preguntas que siguen sin resolverse de forma decisiva. Pero para poder hacer una buena traducción se requiere del estudio constante, la creación de un vocabulario amplio y la lectura intensa de muchos géneros literarios, para poder tener la mayor cantidad de ‘armas’ de traducción a nuestro alcance.

Si bien el oficio de la traducción es arduo y complejo, también encierra un sinfín 7 de satisfacciones, pues el traductor está no sólo cultivándose y aprendiendo, sino sumándose al esfuerzo humano milenario de esparcir la cultura y acercar entre sí, los pensamientos de los hombres de todos los tiempos.

En verdad, el traductor tiene una enorme responsabilidad sobre sus hombros.

 

 

NOTAS.

  1. Poner su granito de arena. Aportar algo a una causa o trabajo; aportar ideas personales. Puede ser positivo, pero en este caso, se usa como画蛇添足。
  2. Echar mano de… 使用。
  3. Tener (una situación). 包含;蕴含。
  4. Por lo bajo. Calladamente; sin hacer mucho ruido. 无声地。
  5. Homófona. Palabra que suena igual a otra, pero que tiene diferente significado (casar, cazar). 同音词。
  6. Muy dado a… Que tiene la costumbre de hacer algo. 偏爱;偏好。
  7. Un sinfín de… Una gran cantidad (sin fin). 无穷的。En chino es un adjetivo, pero en español es un sustantivo.

 Blog de Alfonso Araujo:

http://lmndsxtrn.blogspot.com.es/

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